Al Mandar/La Casa
Historia & lugar

Una casa
en la línea del horizonte.

Dakhla. Una península de cuarenta y dos kilómetros que se adentra en el Atlántico, justo donde las dunas del Sáhara terminan en agua turquesa.

Dakhla · Sáhara

El lugar.

Dakhla. Una península de cuarenta y dos kilómetros que se adentra en el Atlántico, justo donde las dunas del Sáhara terminan en agua turquesa.

Hay sitios que parecen suspendidos entre dos mundos. Dakhla es uno de ellos. Al sur del Trópico de Cáncer, en la costa más austral del Reino de Marruecos, la península se asoma al Atlántico como un dedo de arena rodeado de agua. Por un lado, la inmensidad del Sáhara Occidental. Por el otro, el océano abierto.

El viento del este — el aliseo — sopla constante trescientos días al año. La temperatura del agua oscila entre los dieciocho y los veintidós grados. La pluviosidad anual es de cuarenta y siete milímetros. El cielo es uno de los más oscuros del hemisferio norte, y la Vía Láctea se ve a simple vista.

المنظر · al-manẓar«El paisaje, la vista, el panorama.» Una palabra que en árabe clásico designa, a la vez, lo que se mira y el lugar desde donde se mira.

Esta dualidad — ser a la vez mirador y paisaje — define todo el proyecto. Cada decisión arquitectónica, cada material, cada hora del servicio responde a ella.

FIG. 01   Vista aérea de la península, otoño 2024
El proyecto

El origen.

El proyecto nace en 2019, de la conversación entre una familia hispano-marroquí y un estudio madrileño. Cinco años de obra y la conjunción de tres oficios.

FIG. 02   Salón principal · acabado en tadelakt natural

La familia Belaúnde-Cherif comenzó a viajar a Dakhla en 2014, persiguiendo el viento para hacer kitesurf. Tras cinco temporadas, decidió quedarse — y construir una casa que pudieran compartir. El proyecto empezó como una villa familiar y terminó siendo Al Mandar.

En 2019 encargaron el proyecto a Ana Belaúnde, arquitecta formada en Madrid y en la École de Casablanca. La premisa fue clara desde la primera reunión: «que el edificio no se note».

«No queríamos un hotel. Queríamos una casa abierta a quienes vinieran. La diferencia está en el detalle, en el silencio, en la manera en la que el sol entra por la mañana.»
— FAMILIA FUNDADORA · CARTA DE INTENCIÓN · 2019

El proyecto avanzó en colaboración con artesanos de tres regiones marroquíes: Fez para la cerámica y el zellige, el Tafilalt para el tadelakt y el cedro, y Salé para la carpintería tradicional de mashrabiya.

★ La arquitectura

Atelier Belaúnde

El edificio se inscribe en la línea del horizonte sin alterarla. Una sola planta sobre la cota del terreno, con un volumen central — el riad — y cinco brazos que se extienden hacia el océano. Los tejados son terrazas habitables; los muros, tadelakt natural; los suelos, mármol travertino y zellige verde antiguo.

Cada suite cuenta con una mashrabiya tallada a mano en cedro del Atlas — el filtro que tradicionalmente protege la intimidad sin cerrar la luz. Las cuarenta y dos están firmadas y numeradas por el maestro Hassan Aqallal, último carpintero de la familia que trabaja en Salé desde el siglo XIX.

Ana Belaúnde · ArquitectaAtelier Belaúnde · MadridPremio FAD 2025
Superficie8 400
Habitaciones42 + 6
Patios7
Hectáreas12 ha
Artesanos52
AperturaOtoño 2026
Crónica

Cinco años,
un edificio.

Las fechas que marcan la construcción de Al Mandar, contadas desde la primera reunión hasta la apertura.

2019

El encargo.

La familia fundadora encarga el proyecto a Ana Belaúnde. Primera visita conjunta a Dakhla en abril, primera maqueta en septiembre.

2020

El diseño.

Doce meses de proyecto durante la pandemia. La premisa: «la huella mínima, el silencio máximo». Plano definitivo en diciembre.

2021

La cimentación.

Primera pala en marzo. Estudios geotécnicos, perforación del pozo (agua dulce a 84 m), instalación de la planta fotovoltaica.

2022

La estructura.

Levantamiento del cuerpo principal y los seis brazos. Comienza el trabajo con los maestros artesanos de Fez y Salé.

2023

Los acabados.

Zellige, tadelakt, mashrabiya. Más de cincuenta artesanos trabajando en el sitio. Plantación del palmeral y los jardines.

2024

El mobiliario.

Diseño a medida — tejidos del Atlas, cerámica de Safi, alfombras del Berberí. Las suites se completan una a una.

2025

La preapertura.

Pruebas de servicio durante seis meses con invitados-test. Formación del equipo de cuarenta y dos anfitriones.

2026

La apertura.

15 de octubre de 2026 — primer huésped oficial. Una casa abierta por primera vez al viajero.